En el invierno de 1775, un apocalíptico terremoto destruyó la ciudad. El desastre (en el que estuvieron a punto de perecer, por cierto, dos celebres personajes volterianos: el joven talentoso Cándido y su sabio preceptor Pangloss) que arrojó un saldo de 30.000 muertos. Repuesto de su dolor, el pueblo portugués pronto se lanzó a la obra de reconstrucción que seria no solo de lo material si no también de lo humano. El encargado de dirigir la descomunal empresa fue Sebastiño José de Carvalho e Mello, conde de Oeyras y márquez de Pombal.

lisboa

Los resultados están a la vista en la actual Lisboa, cuya belleza justifica que el nombre de Pombal haya quedado para siempre unido a la reconstrucción de la ciudad, olvidándose, por ejemplo, que este autoritario estadista se caracterizó también por su implacable inquina contra la Compañía de Jesús, a uno de cuyos mas destacados representantes (el padre Malagrido) envió sin contemplaciones a la hoguera.

castelo

Por aquellas mismas fechas el prudente Pangloss logró, en cambio, salir vivo, aunque por los pelos, de otro auto de fe. La antigua y señorial Lisboa sintetiza un poco en si misma la multisecular historia del pueblo portugués. Situada en un lugar en muchos aspectos privilegiado, la legendaria Alis Ubbo fenicia  pasaría sucesivamente a poder de los griegos, los romanos, los suevos y los visigodos; y que en la actualidad dejaron vestigios de su permanencia en esta tierra. A partir del siglo VIII cayó en manos de los musulmanes, que la retuvieron hasta el siglo XII.

 

marquez

Informacion: Enciclopedia Atlas

Imagen: 12/22