Los Pasteis de Belem
El barrio de Belem antiguamente era en la práctica una ciudad independiente a orillas del Tajo, pero en la actualidad ha sido totalmente engullida por Lisboa y forma parte de la capital de Portugal.

Foto: Flickr.com
Lo cierto es que todos los que nos acercamos hasta Lisboa, pillamos el tranvía que lleva desde el centro lisboeta hasta Belem, ya que allí hay muchas cosas que visitar. Está el Monumento a los Descubridores, también está la famosa Torre de Belem, y por supuesto está el impresionante Monasterio de los Jerónimos, la obra cumbre del estilo artístico portugués por antonomasia: el estilo manuelino. Y por si esto fuera poco, en los últimos años se ha convertido en el epicentro de la vida cultural de Lisboa, con la apertura del Centro Cultural de Belem.
Pero aquí vamos a hacer mención a otro de los monumentos del barrio, que al mismo tiempo es una de las industrias más prósperas del país. Y ello pese a que se trata de una pastelería, la pastelería donde se elaboran los más afamados pasteis de Belem, que para el país luso vienen a ser algo parecido a lo que en España son los ensaimadas de Mallorca.
Entrar en esta enorme pastelería-cafetería es todo un espectáculo, seguro que tendrás que hacer cola, o más bien, pegar algún codazo para hacerte con un hueco en el mostrador-barra del local, y pedir sus famosos pasteles con un café con leche.
Una recomendación, comprátelos y comételos allí, sentado en sus viejas mesas y rodeado de los azulejos de las paredes. Ya sé que están deliciosos y que querrás comprar unos cuantos para traer a casa y ofrecérselos a la familia o amigos. Pero ten en cuenta, que cuando llegues a tu domicilio se habrán resecado y habrán perdido parte de su encanto. Si acaso prueba a hacerlos tú mismo.
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