La playa de Arrifana
Estamos en el mes de diciembre y, obviamente no es la mejor época para irse a la playa, pero con el ánimo de que podáis planificar con tiempo un intenso y variado viaje a Portugal, os voy a recomendar la playa de Arrifana, donde además de poderos dar un chapuzón en el Atlántico, si sois aficionados al surf, éste será un sitio que hará que saquéis mucho partido a vuestra tabla.

Foto: Flickr.com
La playa de Arrifana tiene poco que ver con nuestro concepto de playa del Mediterráneo. No hallaréis ningún paseo marítimo que la delimite, ni una gran extensión de fina arena. Por el contrario, se trata de una playa a la que tienes que descender por un estrecho camino para salvar un acantilado. Y cuando llegas abajo, lo que te encuentras es una estrecha explanada de gruesos guijarros, a los que llegan las olas. Si el océano está un poquito, sólo un poquito, embravecido, tened la precaución de no bajar hasta la playa, y conformaros con disfrutar únicamente de las vistas desde el propio pueblo de Arrifana, donde, pese a lo reducido que es, podréis comer y alojaros en alguna casa rural.
Pero aún así, con la mar tranquila, es un buen rincón donde tomar el sol y refrescarse con un baño cerca de la orilla. Y por si eso fuera poco, podéis contemplar unas bellas vistas de esta zona del litoral portugués. De hecho, esta zona y sus alrededores está protegida bajo la figura del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, que llega hasta Sagres y el Cabo de San Vicente. La protección de este parque natural engloba tanto la zona costera de tierra adentro, como parte de los fondos marinos, de gran valor ecológico por su flora y fauna.
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