El pueblo portugués han sido gentes de mar desde los inicios de su identidad. Grandes navegantes abrieron rutas por los océanos del mundo, basta con recordar a Magallanes o a Vasco de Gama. Pero, si ésas son las grandes eminencias de la navegación portuguesa, la gran mayorÃa han sido grandes pescadores.
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Desde hace siglos los pesqueros portugueses llegaban hasta las aguas de Terranova y allà el pez más preciado era el bacalao. Las capturas eran abundantes, pero luego tenÃan que solucionar el problema de trasladarlo hasta sus puertos de origen. Para ello salaban los bacalaos y los traÃan en tales cantidades hasta las ciudades de Portugal que acabó convirtiéndose en el plato estrella en la dieta habitual de todos los hogares.
Hoy cuando viajamos a Portugal podremos comprobar como el bacalao, o bacalhau en la lengua local, aparece en cualquier menú o carta de restaurante. Tienen mil maneras de cocinarlo, pero una de las más habituales en todo el paÃs es originaria de Lisboa: el bacalhau à Brás.
En este plato, el bacalao desalado, desmigado, sin piel y sin espinas, se mezcla y se frÃe con patatas muy finas y aros de cebolla. Se le da a todo un toque con ajo, se salpimenta y de nuevo se mezcla con huevo batido. A todo unido, se le echa una pizca de perejil y se acaba adornando con olivas verdes o negras.
Con semejantes ingredientes se puede apreciar que se trata de un plato contundente y sobre todo muy sabroso, una verdadera delicia, que puedes degustar en todo el paÃs y, sobre todo, aprender a hacerlo para luego cocinártelo en casa.

