Aveiro está situada en una conveniente ubicación a 68 km al sur de Oporto y a 58 km al norte de Coímbra. Su edificación en este lugar responde principalmente a las ventajas para la agricultura y el comercio de estar a caballo entre la Ría Aveiro y el Río Vouga y a unos pocos kilómetros del Océano Atlántico, donde a día de hoy se puede llegar fácilmente después de unos 5 minutos de recorrido en coche o en los autobuses extraurbanos que parten del centro de la ciudad a cada hora.
La Venecia de Portugal
La ciudad de Aveiro tiene una población de aproximadamente 57.000 habitantes, donde 14,000 de ellos son estudiantes de la Universidad de Aveiro, una de las universidades más importantes y de mayor renombre en toda la república Portuguesa.
Parte de la ciudad está bañada por canales, puentes y barcos pintados llamados moliceiros, similares a las góndolas de Venecia. Por esta razón, la ciudad recibe el nombre de la “Venecia portuguesa”, aunque la comparación es un tanto exagerada.
El verdadero encanto de Aveiro reside en sus costas, con sus las fantásticas playas de arena dorada de São Jacinto, Barra y Costa Nova. Esta parte de la costa Atlántica es conocida como “Costa de Plata”, debido a las hermosas playas e impoluto estado de conservación que siempre ha mantenido.
Aveiro, Pueblo Marino
Aveiro tiene un clima húmedo templado, relativamente fresco en el verano y no tan frío en invierno. Noviembre, diciembre y enero son los meses del año donde nos podremos encontrar con más lluvias, mientras que julio y agosto son los meses más secos y aptos para el turismo. El otoño y el invierno tienden a tener fuertes vientos costeros, excelente para Kitesurf o windsurf, así como para regatas y paseos en velero.
La ciudad de Aveiro fue un importante puerto medieval hasta que una gran tormenta en la década de 1570 drenó una gran cantidad de sedimentos hasta la desembocadura del rio Vouga, dejando Aveiro convertida en una zona pantanosa no apta para la navegación. Esto hizo que la población migrara hasta reducirse en un 25% y no fue hasta la construcción del Canal de Barra en 1808 cuando el pueblo volvió a tener comunicación con el mar y los antiguos pantanos dieron paso a las lagunas que aun se pueden ver en la actualidad, las cuales suponen una buena fuente de ingresos gracias a la actividad pesquera, la producción de algas (para fertilizantes) e incluso la pesca.
Arte, arquitectura y riqueza cultural
La llegada posterior de la riqueza trajo consigo casas de estilo Art Nouveau y de azulejos pintados por toda la ciudad. En 2004 un nuevo estadio de fútbol fue construido para la EuroCopa, junto con hoteles de lujo y otras mejoras relacionadas con este evento, pero no limitadas a su duración ya que hasta a día de hoy, los habitantes locales han sabido sacar buen provecho de estas infraestructuras.
El hermoso Convento de Jesús, construido en el siglo XV, alberga el Museo de Aveiro, un museo dedicado a la Princesa Juana, hija de Alfonso V. Ella vivió en el convento desde 1475 hasta su muerte en 1489, no porque se hiciera monja sino porque –según algunas versiones- quiso evitar casarse con algún pretendiente impuesto por su padre.
Pinturas y esculturas que se pueden ver en el museo representan su vida, mientras que su tumba se ubica bajo un mosaico de mármol asentada en un presbiterio barroco decorada con azulejos pintados con escenas de su vida.
Esta bella y pequeña población de Portugal es fácilmente alcanzable desde España por Galicia o Salamanca por numerosas rutas de bus o tren.
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